3. Gaza, un punto de viraje
La conmoción mundial encuentra hoy la forma más explosiva en el volcán del Medio Oriente. La cuestión central en la crisis del Medio Oriente es la cuestión palestina, la expulsión del pueblo palestino de sus tierras por el sionismo, la ocupación y represión, la expropiación de los derechos nacionales palestinos, incluido el derecho al retorno a sus hogares para todos los refugiados.
Los dramáticos sucesos recientes en Gaza, que marcan un decisivo giro en la situación en Palestina, en la región e internacionalmente, deben ser vistos en una perspectiva histórica para diseñar una línea estratégica para un programa alternativo para la emancipación.
El pueblo palestino ha atravesado una serie de recurrentes Nakbas -catástrofes. Primero en 1948, con el establecimiento del Estado sionista de Israel. Luego en 1967, cuando con la Guerra de los Seis Días, se completó la ocupación de la tierra palestina. El infame "proceso de paz" de Oslo impuso un falso mini-Estado de bantustans palestinos desconectados con un falso ‘consenso' de los oprimidos forzados a él por sus opresores con la complicidad y la traición de sus líderes nacionalistas en la ‘Autoridad Palestina'. El proceso fracasó y produjo la explosión de la Intifada Al Aqsa en 2000.
Las contradicciones políticas y los límites nacionalistas burgueses del movimiento nacional palestino, la corrupción de la dirección nacionalista laica de la AP, el siniestro rol de Dahlan y sus fuerzas de ‘seguridad' palestinas, cooptadas por Israel y la CIA, empujaron a las masas palestinas a buscar el tipo de alternativa planteado por el Islam político y Hamas, que triunfó en las elecciones de enero de 2006. Los recientes hechos en Gaza son el resultado directo del embargo económico genocida y del bloqueo de los territorios impuestos por Estados Unidos, la Unión Europea e Israel -que condenan a la población palestina al hambre, la miseria, la falta de servicios médicos y de otros servicios sociales, y la muerte- como un medio para derrocar el gobierno de Hamas. Gaza, particularmente, fue transformada en la prisión a cielo abierto de una población desesperada, sin trabajo, hambrienta y desposeída.
En la Segunda Guerra del Líbano en 2006, iniciada como consecuencia de la campaña norteamericana-sionista para derrocar al gobierno electo de Hamas, en la medida en que el Hezbollah libanés fue la única fuerza árabe que intervino activamente en defensa de Gaza bajo ataque, los generales sionistas activaron sus ya preparados planes para destruir a Hezbollah, como un ensayo general de una ofensiva más amplia contra Irán y Siria.
En la medida en que la guerra del Líbano llevó a una humillante derrota político-militar del sionismo, precipitó su desintegradora crisis interna. La iniciativa saudita para la formación de un gobierno de unidad palestina Hamas-Fatah colapsó, principalmente debido a la intransigencia israelí. Los gobiernos de Bush y Olmert se movieron para terminar con Hamas por medios militares, usando como ‘contras' a las tropas de Mohamed Dahlan, armadas y financiadas por los regímenes norteamericano, sionista y egipcio. Mientras Dahlan estaba en Egipto para completar la preparación para implementar el golpe planeado por los imperialistas y sionistas, Hamas realizó, en defensa propia, un contraataque preventivo. Las fuerzas de Fatah fueron derrotadas y expulsadas de Gaza con una fuerza brutal por los milicianos de Hamas.
Es una mentira propagada por el imperialismo, el sionismo y los medios árabes reaccionarios que hubo un golpe de Hamas; lo cierto es que el golpe fue diseñado por Estados Unidos. Israel, Egipto, Jordania y Abbas fueron derrotados y el imperialismo recibió un golpe.
Las brutalidades y la violenta separación de Gaza respecto de la Cisjordania controlada por Abbas son el subproducto de la política criminal de Estados Unidos, el sionismo y los imperialistas de la Unión Europea, auxiliados por sus títeres locales. Los cínicos términos de ‘Hamastan' y ‘Fatahland' intentan encubrir la estrategia imperialista de transformar la autodeterminación palestina en una auto-destrucción nacional de enclaves pulverizados.
Esta estrategia ahora intenta sacar ventaja de la división Hamas/Fatah para alcanzar sus objetivos. Los gobiernos de Bush y Olmert y la Unión Europea inmediatamente dieron su total apoyo político, financiero y militar a Abbas y su falso ‘gobierno de emergencia', mientras Gaza bajo sitio es amenazada con la muerte, por el hambre o por una nueva agresión militar. La defensa de Gaza bajo sitio ante la agresión sionista es la primera prioridad de todas las fuerzas obreras y antiimperialistas internacionalmente.
La estrategia imperialista implementada es la continuación de la original ‘hoja de ruta hacia la paz' de Bush y del ‘plan de cantonización' de Sharon. Fue presentada por el primer ministro israelí Olmert en el Congreso de los Estados Unidos en mayo de 2006, poco antes de la invasión al Líbano. Su objetivo es el establecimiento de un "Estado palestino ‘trunco' conformado por cuatro cantones desconectados, tres en Cisjordania y el restante en Gaza. Mediante la anexión de sus mayores bloques de colonias definidos por el muro, con lo cual Israel se expande hasta el 85% del país, dejando a los palestinos confinados en empobrecidos enclaves en el restante 15% de la tierra. En semejante ‘solución de dos Estados', Israel controlaría las fronteras externas e internas, el movimiento de los palestinos, el área del Gran Jerusalén, todas las fuentes de agua, el espacio aéreo, la esfera de las comunicaciones e incluso la política exterior del Estado palestino" (Jeff Halper, "Keeping a Steady Course in Apartheid", Media Monitor Network, 25 de junio de 2007).
Con la separación de estos pretendidos ‘cantones' entre el área controlada por Hamas y la Cisjordania bajo el control de Abbas/Fatah, incluso esta ‘solución de dos estados' está implosionando. Hay un ‘plan B' elaborado por las cancilleres de Estados Unidos e Israel, Condoleezza Rice y Tzipi Livni, planteado ahora, que llama a "una declaración unilateral por parte de Estados Unidos de un Estado palestino ‘provisional' sin fronteras establecidas, sin soberanía significativa y sin economía viable, comprimido entre el muro, la frontera oriental ‘demográfica' de Israel, que incorpora los bloques de colonias, y el valle del Jordán, la frontera oriental ‘de seguridad' de Israel" (Idem anterior).
La ficción de una ‘solución de dos Estados', muy promocionada por los pacifistas, stalinistas, activistas de las ONGs y centristas de todo tipo, está ahora en ruinas. Cierta gente, aplicando de una manera mecánica la experiencia de Sudáfrica, está volviendo a una versión burguesa de la ‘solución de un Estado', que no es más que una ‘democratización' del existente Estado de Israel para convertirlo en una "república democrática de todos sus ciudadanos". El sionismo no puede ser ‘des-sionizado'; debe ser derrotado. Cuanto más empeora su crisis, más antidemocrático y militarista se vuelve, amenazando no sólo a Siria e Irán sino a toda la región con nuevas ‘guerras preventivas' y el impulso hacia la ‘solución final de la cuestión palestina' mediante el escalamiento de la represión y los planes para una ‘transferencia' forzada.
Hamas no puede dar una solución alternativa. El nacionalismo religioso es una expresión tanto de la desesperación como de la desintegración del nacionalismo burgués laico. Mientras nos oponemos resueltamente a la campaña imperialista-sionista para destruir a Hamas, rechazamos la suposición de que una rama palestina de la derechista Hermandad Musulmana, inicialmente ayudada por la monarquía saudita e incluso por el Mossad contra el nacionalismo secular y la OLP, abra la vía a la emancipación nacional y social. La posición adoptada por la el SWP británico/IS Tendency es una vulgar manifestación de la capitulación oportunista de esta tendencia a la burguesía musulmana y a sus aliados electorales de la Asociación Musulmana de Gran Bretaña dominada por la Hermandad Musulmana.
Todas las falsas ‘soluciones' burguesas en Palestina representan un callejón sin salida letal para la causa palestina. La orientación estratégica y el programa de la CRCI abren la única salida. El momento de la implosión de la falacia de la ‘solución de dos Estados' es potencialmente un momento de transición de la desintegración a un nuevo ascenso revolucionario.
No debe permitirse a los escuadrones de la muerte aterrorizar y dividir a la población palestina; el pueblo palestino tiene que levantarse, ponerle un final a las divisiones sectarias y a la fragmentación, armarse bajo la supervisión de comités populares como los que funcionaron durante la Intifada de 1987. ¡Demolición del Muro y de todas las ‘regulaciones' del apartheid! ¡Inmediato retiro del ejército sionista de los territorios y desmantelamiento de las colonias! Por una lucha común del movimiento nacional palestino y los trabajadores y pobres judíos contra el enemigo común que oprime y despoja a los palestinos y condena a los judíos israelíes al empobrecimiento y a permanentes aventuras militares. Por el derecho a la autodeterminación nacional del pueblo palestino, por el derecho al retorno de todos los refugiados a sus hogares.
El sionismo se ha revelado como un bastión del imperialismo en la región, un campo de exterminio de los palestinos y una trampa mortal para los judíos, una poderosa y ponzoñosa fuerza impulsora del racismo. ¡La máquina del Estado sionista de limpieza étnica y guerra debe ser aplastada y debe establecerse una república socialista, democrática y laica en todo el territorio histórico de Palestina como un paso crucial hacia el establecimiento de una Federación Socialista de todos los pueblos libremente asociados del Medio Oriente!
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