OI 05

Bolivia

El día que Trostky quedó “pegado”

 

Uno de los argumentos más rumiados por quienes criticaron nuestro llamado a votar por Evo Morales y el MAS (con nuestro propio programa revolucionario) fue que quedamos “pegados” a Evo Morales.

Se trata de una tontería mayúscula. Los opositores de “izquierda” al voto a Morales declaraban (antes de las elecciones, claro) que era indiferente que ganaran Morales o Quiroga: uno y otro “eran lo mismo”. Preocupados por no quedar “pegados” a Morales... no les molestaba quedar “pegados” a Tuto Quiroga.

Tampoco les interesaba, claro, quedar “pegados” a la burocracia impotente, pasiva y parasitaria de la COB.

El problema es que en las elecciones bolivianas, no había forma de evitar quedar “pegados” a alguien. El asunto era elegir con quién. ¿Con quién era preferible quedar “pegado”? ¿Con nuestro enemigo (Quiroga) o con el enemigo de nuestro enemigo (Morales)?

Cuando una corriente revolucionaria no dirige los acontecimientos y, por lo tanto, está obligada a desarrollar la lucha revolucionaria dentro de uno de los bandos enfrentados, es inevitable que algún desavisado afirme que queda “pegada” a las direcciones políticas de uno u otro. No es la primera vez que pasa; no será la última.

Trotsky también se vio enfrentado a este problema. Al discutirse en junio de 1940 las posibilidades (y la inevitabilidad) de que Estados Unidos entrara en la Segunda Guerra, Trotsky planteó un programa propio para los jóvenes que ingresaran a la milicia: libertad de agitación y propaganda dentro del ejército, libertad de sindicalización de las tropas, elección de los oficiales por los soldados, confraternización con los soldados de todos los ejércitos (incluidos los enemigos).

Alguien le preguntó entonces a Trotsky si él -que combatía la guerra imperialista- no temía quedar “pegado” con los militaristas. La respuesta de Trotsky fue lapidaria: explicó que dado que su objetivo era transformar la guerra imperialista en una guerra civil revolucionaria, el peor peligro no era quedar “pegado” a los militaristas sino a los pacifistas. En nuestro caso, quedar “pegados” a Evo Morales es un “mal menor” en relación con quedar “pegados” a charlatanes paralizados, ni qué decir a Tuto Quiroga.